Brazilian healthcare system

Brazilian healthcare system

Sistema de salud Brasil

Amongst many country differences such as quality of life, investment opportunities, sustainability efforts, etc. health care is one that isn’t often considered but plays a big part into each individual characteristic of a country. In this article, we will evaluate and review the Brazilian Healthcare system.

HISTORICALLY

In the 1970s, Brazil was undergoing a period of rapid growthone of the most successful countries at the time. Unfortunately, improvements in quality of life were not following along and the country’s population was quickly aging. Between the years of 1970 and 2000 the population of people older than 60 years old doubled, and fertility rates significantly decreased as infant mortality increased. Additionally, the prevalence of obesity was increasing and an increasing amount of families were reporting that they were not eating fruits and vegetables. There was a crisis at hand, and as the country became more and more successful, the people knew there was something to be done.

The change was implemented in 1988 when Brazil developed a health system (SUS) based on the principles of health as a citizen’s right and the state’s duty. The implementation of the healthcare system was complicated by the state support for the private sector as well as underfunding in impoverished areas.

CURRENT STATE

Since the Brazilian Healthcare system was established in 1988, there have been some significant improvements made. For instance, SUS has vastly improved access to primary and emergency care, as well as increased coverage of vaccination and prenatal care. Additionally, the SUS has increased the medical technology it offers patients, and excels basic needs for pharmaceuticals.

Indicators show that the healthcare reform is working. For instance, Brazil’s infant mortality rate is down from over 27 in 2000 to about 13 per 1,000 in 2018. In 1990, the average Brazilian only lived to 66, and now they’re living almost 10 years more- at 74 years old.

CHALLENGES

Although on paper the SUS, or Brazilian Healthcare system might look like a successful one, there continue to be many challenges to overcome. The Brazilian people are no stranger to this issue, as they have rated it multiple times as one of the most important challenges the country faces- even over poverty and education. Although wealthy municipalities might not struggle as much, many Brazilian states struggle to fund SUS due to their chronic budget deficits and therefore have a shortage of hospitals, nurses and doctors. Many times, patients who need urgent care for cancer or other diseases are left waiting until the treatment center has an availability.

In addition to the aforementioned challenges, the healthcare system is quickly aging, and requires a restructuring of financial structures in order to ensure its universality, equity and long term sustainability. As the population grows and ages, a politicians and health reform groups must consider the changes that might need to happen in order to ensure the system grows and ages with the country.

              

Entre las muchas diferencias entre países, como la calidad de vida, las oportunidades de inversión, los esfuerzos de sostenibilidad, etc., el cuidado de la salud no se considera a menudo, pero desempeña un papel importante en cada característica individual de un país. En este artículo, evaluaremos y revisaremos el sistema de salud brasileño.

HISTÓRIA

En la década de 1970, Brasil atravesaba un período de rápido crecimiento, uno de los países más exitosos de la época. Desafortunadamente, las mejoras en la calidad de vida no siguieron y la población del país estaba envejeciendo rápidamente. Entre los años 1970 y 2000, la población de personas mayores de 60 años se duplicó y las tasas de fertilidad disminuyeron significativamente a medida que aumentaba la mortalidad infantil. Además, la prevalencia de la obesidad aumentaba y un número creciente de familias informaban que no estaban comiendo frutas y verduras. Había una crisis a la mano, y a medida que el país se hacía más y más exitoso, la gente sabía que había algo que hacer.

El cambio se implementó en 1988 cuando Brasil desarrolló un sistema de salud (SUS) basado en los principios de la salud como un derecho ciudadano y el deber del estado. La implementación del sistema de salud se complicó por el apoyo estatal al sector privado, así como por la falta de fondos en áreas empobrecidas.

ESTADO ACTUAL

Desde que se estableció el sistema de salud brasileño en 1988, se han realizado algunas mejoras significativas. Por ejemplo, el SUS ha mejorado enormemente el acceso a la atención primaria y de emergencia, así como una mayor cobertura de la vacunación y la atención prenatal. Además, el SUS ha aumentado la tecnología médica que ofrece a los pacientes y supera las necesidades básicas de los productos farmacéuticos.

Los indicadores muestran que la reforma sanitaria está funcionando. Por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil de Brasil ha bajado de más de 27 en 2000 a aproximadamente 13 por 1,000 en 2018. En 1990, el brasileño promedio solo vivía hasta los 66 años, y ahora viven casi 10 años más, con 74 años.

DESAFÍOS

Aunque en el papel el SUS, o el sistema de salud brasileño puede parecer exitoso, sigue habiendo muchos desafíos que superar. El pueblo brasileño no es ajeno a este tema, ya que lo ha calificado varias veces como uno de los desafíos más importantes que enfrenta el país, incluso sobre la pobreza y la educación. Si bien los municipios ricos pueden no tener tantas dificultades, muchos estados brasileños luchan para financiar el SUS debido a sus déficits presupuestarios crónicos y, por lo tanto, tienen una escasez de hospitales, enfermeras y médicos. Muchas veces, los pacientes que necesitan atención de urgencia para el cáncer u otras enfermedades se quedan esperando hasta que el centro de tratamiento tenga disponibilidad.

Además de los desafíos mencionados anteriormente, el sistema de salud está envejeciendo rápidamente y requiere una reestructuración de las estructuras financieras para garantizar su universalidad, equidad y sostenibilidad a largo plazo. A medida que la población crece y envejece, los políticos y los grupos de la reforma de salud deben considerar los cambios que podrían ocurrir para garantizar que el sistema crezca y envejezca con el país.

This is a post from our Central and South America Services Newsletter 2-2019. The entire newsletter can be found here. You can also subscribe to this newsletter and receive the current issue directly on the release date.